viernes, 5 de febrero de 2010

La mala educación.

"Voy a empezar a comer ya, que tengo mucha hambre". Es decir, soy el monstruo de las galletas y no puedo esperar ni dos minutos más a que traigan tu plato. Si no dijeras siempre lo mismo cada vez que vamos a comer...
¿Tan difícil es ser medianamente educado? Tampoco hay que pasarse de elitista y hacer sentir a los demás culpables por ser uno excesivamente tiquismiquis en cuanto a los modales, pero de verdad, ¿tanto cuesta cumplir unos mínimos?
Si estoy en el ascensor y voy a salir, ¿por qué tienes la necesidad imperiosa de entrar mientras estoy saliendo? ¿No puedes esperar cinco segundos?
Cada vez que voy a alzar la voz durante una clase en la universidad le doy mil vueltas a la manera en la que voy a dirigirme al profesor, ¿por qué los demás preguntan como si estuvieran hablando con su hermano menor, exigiendo?, y lo que es peor, ¿por qué el profesor no me corresponde con una respuesta respetuosa?
¿Por qué no sujetas la puerta cuando voy a entrar detrás, en vez de dejar que me pegue en las narices?
¿Por qué llegas tarde? Cuando llego tarde a un sitio tengo la sensación de estar robándole tiempo a la persona con la que he quedado. Y si vas a llegar tarde, ¿por qué no avisas? No va a cambiar el hecho del retraso pero, al menos, no me pasaré la media hora siguiente pensando que eres un hijo de la gran puta.
¿Por qué me interrumpes cuando estoy hablando? ¿Qué necesidad tienes de conversar con alguien si no tienes ni el más mínimo interés en escuchar lo que la otra persona quiere decir? Sólo hablas con la gente para escucharte, ni siquiera para que te escuchen y mucho menos para escucharlas tú.
¿Por qué no me devuelves el dinero que me debes por iniciativa propia en lugar de ponerme en el terrible compromiso de tener que pedírtelo una y otra vez, haciendo que al final yo me sienta culpable por ser tan exigente?

Todas estas preguntas y algunas más por el estilo no encuentran, a día de hoy, respuestas para muchas personas que por no tener la desvergüenza de creer que todo da igual, tienen que sufrir en cada momento a seres que les hacen la vida un poco más desagradable, si cabe.

Decir 'gracias' no cuesta nada y, a menudo, hace sentir más agradecido al que las recibe que al que las da, así que muchas gracias a todos por dedicar parte de vuestro tiempo a leer este blog. 

3 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo Dani...no cuesta nada preocuparse de esos pequeños detalles ;) Por cierto...veo que sigues cosadedos jeje

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  2. no hay nada que me dé más rabia que alguien que me corta al hablar, que alguien que no da las gracias o que alguien que no me sujete la puerta..lo de llegar tarde me importa menos porque como sé que mis amigas siempre llegan tarde, he aprendido a llegar 10 min más tarde de la hora a la que quedamos y así no me complico jaaj no sé porqué te cuento esto por aquí, pero tenía que decirlo y eso he hecho :)

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  3. Un poco de mas profundidad en la reflexión te hubiese hecho pensar en algunas cosas más, al propio uso, como levantar la voz por encima de tu interlocutor, para convencer por la fuerza en vez por el argumento.
    Te critico cariñozamente el "taco", entiendo que la calidad literaria está en decir lo mismo precisamente "sin mala educación". Ya han existido famosos que lo han sido o son mas por sus malos modales linguisticos que por su saber, no merece la pena imitarlos, se empobrece el lenguaje.

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