No tengo por qué estar aquí, lo hago porque quiero, porque me gusta y porque yo también disfruto. Si esto no fuera así, hacía tiempo que me habría ido. Nunca des por hecho que estoy en deuda contigo, que necesito complacerte o que dependo lo más mínimo de ti. Como ya he dicho, estoy aquí porque quiero, y ese deseo puede cambiar en cualquier momento. Nadie es imprescindible en la vida de otra persona, aunque a veces parezca que si. Y yo he aprendido a disfrutar de la soledad aun estando rodeado de personas. Unas vienen y otras se van, pero la más importante, mi persona, sigue a mi lado siempre. De hecho, si tuviera miedo, si estuviera asustado, no estaría contándote esto ahora mismo, me lo guardaría e intentaría evitar por todos los medios que descubrieras lo que siento. Ya ves que no. Llega un momento en que te sientes tan libre, tan independiente emocionalmente, que podrían cubrir todo un océano con la gente que sobra en tu vida, que no necesitas.
Lo mejor de todo es que hay quien es capaz de llenarme tanto, que resultaría imposible echar en falta a nadie más. Y esto no es una contradicción, sino la excepción que confirma la regla.
;-) Ésta me ha gustado!
ResponderEliminar