Todo el mundo sabe, o debería saber, la gran responsabilidad que acarrea tener un hijo. También sabemos que, además de eso, tener un hijo obliga a que los padres hagan numerosos esfuerzos, tomen decisiones importantes, se sientan decepcionados algunas veces, y enorgullecidos otras. En la mayoría de los casos, un hijo proporciona felicidad.
Sin embargo, nunca se habla de lo importante que es tener un gran padre, un padre que sea responsable y no le reste prioridad a los asuntos familiares, que aun siendo exigente, sea flexible. Un padre que sea consciente de la época en la que vive y en la que viven sus hijos, que esté actualizado y conozca tanto los peligros y problemas que puedan sufrir los suyos, como las inquietudes y aspiraciones que puedan tener. En definitiva, un padre moderno, que utilice su experiencia para aconsejar y no para prohibir, que fomente una educación basada en el respeto y los valores morales y que, y esto es lo más importante, otorgue diariamente una alta dosis de cariño continuado e incondicional. Tan importante es la figura paterna, que en el derecho civil se nos exige actuar con toda la diligencia de un buen padre de familia.
Y es que un hijo, por muy independiente que parezca a la hora de pensar y de tomar decisiones, necesita sentir todos y cada uno de los conceptos que aún no tiene realmente asumidos, por no ser una persona experimentada: seguridad, confianza, aprobación, tranquilidad, esperanza y afecto. Es aquí donde el padre tiene un papel fundamental, ya que para muchos, lo logrado por su progenitor se antoja como una meta inalcanzable digna de admiración y de orgullo, y cualquier muestra positiva proyectada se convierte en un valioso regalo.
Por eso le doy mil gracias a mi padre. Por todos estos años y los que nos quedan siendo la persona más importante e influyente de mi vida. Porque aunque desea que tenga el doble de éxito que él en la vida, me conformaría con alcanzar tan sólo la mitad.
Feliz día del padre.
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Vuelve a escribir. Me gustaría leerte de nuevo. ;)
ResponderEliminarHoy hace una año que dejaste de concedernos el placer de compartir tus sentimientos, relexiones y emociones en este blog.
ResponderEliminarPor lo agradablemente sorprendente que resultó la experiencia de conocer la existencia de esta habilidad en ti, te animo a que retomes el curso, convencido de que, no solo nos va a aportar a los que te queremos sosiego y felicidad, sino que tú mismo a la vez serás participe de los mismos placeres.
Besos