La nostalgia abre las alas, nos envuelve y nos susurra, nos mece con suavidad, haciéndonos sentir débiles y asustadizos. Es la antesala de la tristeza. Siempre nos entristecemos por algo que ya no tenemos, y la nostaliga es el primer recuerdo de lo que falta. Por eso nos asustamos, porque sabemos lo que viene después, sabemos que lo pasaremos mal. Quizás, también por eso, la nostalgia es dulce y llevadera, porque, pese a todo, el recuerdo es tan vívido que aún forma parte de nosotros.
lunes, 28 de diciembre de 2009
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